jueves 26 de noviembre de 2009


Los contrataron porque eran los mejores y no había nada que hacer al respecto. El trabajo era en la noche, más de alguna juntilla se iban a perder, pero la paga era buena y tenían derecho a un par de colaciones a las 00:00 y las 4:00 am, a las 8:00 llegaba el dueño y ellos podían salir a hacer sus trámites.
Las noches eran relativamente tranquilas, se agradecía estar acompañado, con alguien puedo hablar de algo, sino termino loco, decía uno. El local era chiquito, una ronda por aquí, otro paseito por allá y fin, a echarse un rato. El problema era el baño, pero llegaron a un acuerdo, en un rincón que no asomara a la vereda, les pusieron un diario, fin del problema. Pero justo cuando yo estaba en el baño, el otro iba a buscar las colaciones y el otro hacía el paseito justo en la otra esquina... la reja se fue al suelo y dos tipos se llevaron el auto... ese... ese po!... ese que era único en Chile.... nunca supe cual era... pero sí, se lo robaron. Eran las 3:00 am, adelantamos las colaciones y nos fuimos no más... total el dueño llega a las 8:00 y nos cambia el diario.

martes 3 de noviembre de 2009

Aunque Flora me dijo que no lo hiciera



El otro día estaba segura de que me había muerto. Me dolían los pies, los dedos, los brazos, la cabeza, el pelo, los ojos, el ombligo, menos la guata y los oídos. Entonces pensé en volar sobre el concierto de Cerati, pero no estaba segura si muerta iba a poder volar. Entonces pensé en caminar caminar caminar caminar caminar para ver si muerta me podía cansar, pero me dolían los pies, los dedos, la cabeza, el pelo, los ojos, el ombligo, menos la guata y los oídos. Entonces pensé en sólo salir a la calle, a ver si la gente podía verme muerta entre las otras personas, pero si fuera así, no quise asustar a nadie. Entonces pensé en tirarme del techo, para ver si me podía morir dos veces, subí por la ventana del baño y mi tiré. Desperté en el hospital con la polera ensangrentada y 24 puntos en la cabeza, entonces pensé que cuando me muriera no me dolerían ni los pies, ni los dedos, ni los brazos, ni la cabeza, ni el pelo, ni los ojos, ni el ombligo, sólo la guata y los oídos.

lunes 26 de octubre de 2009

No sé qué me creo esperando a que no exista nadie en mi casa para poder juntar un par de letras y lograr decir algo (o nada). Y es que las cosas ya hicieron el cortocircuito que tenían que hacer a estas alturas del año, de este año sobre todo.
Quedan no sé cuantos días para la PSU, la Cami me lo recuerda cada martes y jueves, pero no son muchos, ni pocos...
Cambié mi pieza y de verdad que las cosas parecen distinas. Ahora en serio creo que las cosas pueden salir bien, independiente de que mi organismo se esté llevando toda mi tensión sicológica, me tengo fe y me tienen fe, lo que no me importaba mucho antes, pero combinado con mi convicción suena mucho más lindo. Mi cama sigue pegada a la pared, a otra pared, mi escritorio se derrite con la luz del sol que le llega por la ventana, lo que lo hace mucho más útil que antes (incluso me invita a estdiar), mi radio dispara sus parlantes por toda la pieza y los cajones de mi cómoda tienen un orden que espero mantener. Y es que la Angi me hizo recordar lo terapéutico que resultada este cambio de distribución y, para variar, tenía razón.
Asique no sé, quiero que los días se pasen lentos y rápidos a la vez, como los días de vacaciones, quiero arreglar un par de cosas, incluyendo la bicicleta de mi casa, quiero saber qué hacer y creo saber qué hacer.

jueves 17 de septiembre de 2009

No todos se van al cielo

*La vereda y todos sus primos en común, la vereda con el chicle que no vemos, la vereda con la posa de agua que sí vemos, pero donde nos caemos igual, esa del patio de mi colegio donde, por alguna razón los pájaros se ponen de acuerdo para hacer de baño.
*El piso de la casa de mi abuelita, ese que es perfecto para deslizarse en calcetines, pero que asusta en las noches cuando alguien se levanta al baño.
*Las rayitas de la vereda que cuando alguien las pisa TIENE que pagar panitencia.
*La alfombra, cochina y cálida a la vez, llena de ácaros que te invitan a dormir.
*El "piso pasto" perfecto para manchar irremediablemente tus jeans favoritos.
*El piso reja, donde puede haber agua muy cochina o por donde pasa el metro, ese piso donde a veces es mejor no pasar.
*El piso del metro, esa goma de colores feos donde siempre se pasea una mata pelo, como supervisando algo.
*...

domingo 16 de agosto de 2009

"Hay días en que siento una desgana
de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse
y me hallo solidariamente cretino
apto para que en mí vacilen los rencores
y nada me parezca un aceptable augurio.

Días en que abro el diario con el corazón en la boca
como si aguardara de veras que mi nombre
fuera a aparecer en los avisos fúnebres
seguido de la nómina de parientes y amigos
y de todo el indócil personal a mis órdenes.

Hay días que ni siquiera son oscuros
días en que pierdo el rastro de mi pena
y resuelvo las palabras cruzadas
con un rabia hecho para otra ocasión
digamos, por ejemplo, para noches de insomnio.

Días en que uno sabe que hace mucho era bueno
bah tal vez no hce tanto que salía la luna
limpia como después de un jabón perfumado
y aquello sí era auténtica melancolía
y no este malsano, dulce aburrimiento.

Bueno, esta balada sólo es para avisarte
que en esos pocos días no me tomes en cuenta"


Mario Benedetti.

viernes 14 de agosto de 2009

asientos 30.42.43.44.45

Como si fuera muy fácil pararse un rato, sentarse sin pensar en lo que hay que hacer dos minutos después.Como si fuera fácil decir que NO a las cosas que realmente importan.Y muy difícil hacer caso a las cosas que sentimos en el útero.Como si fuera complejo comprar el cielo.Esperar a que llueva para abrir el paraguas.Y no parecer loca.Como si fuera difícil superar.Como si la única solución fuera olvidar.Como si no costara nada dejar las cosas en casa.Como si un llamado solucionara todo.Como si una cerveza diera otra oportunidad.Como si fuera fácil hacerse impremeable a todo lo que pasa.Sin arrepentirse después.Leer algo.Y entenderlo altiro.Como si no costara nada comprarse un chocolate.Como si no doliera la guata comérselo de una vez.Como si quitara el sueño que no te salude.Como si fuera obvio que algo serio te va a hacer llorar.Como si marearse en el supermercado fuera normal.Como si reirse con alguien signifique siempre algo más.Como si las agujas fueran algo cotidiano.Y el seguro cubriera todo.Como si arrepentirse fuera fácil.Y quedarse con la duda te dejara soñar.Como si no hubiese pasado nada.Y hubiese pasado todo.Pero no lo sabemoS.Pero nos dijeroN.Y no saber que diría él.Y tener que adivinar. Pensar. Inventar. Concluir. Observar. Quedarse en silencio. Y escuchar. Y no entender nada.Asique sólo quedar suponer.Y guardar los tallarines.Y las salsas.Y las cremas.Como si no saber donde estar en verdad fuera fácil.Como si fuera imposible creer que un sushi cambia todo. COMO SI FUERA FÁCIL CREER QUE LA VIDA TE ESTÁ DICIENDO ALGO A CACHETADAS... ¿o no?

sábado 25 de julio de 2009

vientos de 50 kilómetros por hora

Acababa de cargar mi tarjeta, sólo me faltaban $30 para volver a mi casa, pero cargué $100. Tuve que posponer mi café para otro día. A pesar de que el antojo de ese café de vainilla me venía penando desde que empecé mi exámen de química general, no sacaba nada con comprármelo y después no tener idea como volver, por último una vez en mi casa me podía conformar con un café de tarro.

La combinación a la línea 2 era un caos, la gente caminaba más lento para poder mirar a un travesti que tenía la suerte de caminar como si su vida fuera una pasarela. Yo iba lo suficientemente tarde como para que la gente creyera que estaba en un circo, era mi primer día y los nervios de no saber con qué me iba a encontrar se mezclaban fatalmente con la verguenza de tener que llegar tarde.

Caminé a la salida, esa estación tiene la particularidad de que el aire frío comienza a entrar kilómetros antes de salir en realidad... no es posible que solo me queden $500 para el resto de la semana, o sea, igual es jueves, pero lo más problable es que mañana tenga que volver a cargar lo de hoy fue una salvadita no más, pero la boleta de carga no miente, mañana TENGO que volver a cargar.. ¡Perdóooooooooon!

Trataba de caminar rápido, no me gusta correr, si ya voy tarde no había nada más que hacer. Baje la mirada para dedicársela a mi pie que por alguna razón, lo más probable exagerada, no me paraba de doler, después de un merecido regaño una boleta voló directo a mi ojo. No sé se si fue mi grito o una maniobra evasiva muy bien hecha involuntariamente la que hizo que el papel llegara al piso. El sujeto recogió el papel y me miró pidiendo un perdón infinito, yo sólo me reía, pensé en detenerme y caminar riendo juntos hasta afuera, pero le dediqué una fracción de mi sonrisa y seguí mi camino. Tuve la suerte de caminar dos cuadras y subir seis pisos con una sonrisa de oreja a oreja. No pude dejar de pensar en el tipo, después de todo me había sacado un ojo... y una sonrisa.